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Análisis monográficos

FP Análisis

Nº46 - Julio de 2026

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La participación en formación de la población adulta en España

La formación ya no termina con la educación inicial. El reto de la Formación Profesional es consolidarse como sistema de referencia para actualizar, acreditar y ampliar competencias a lo largo de la vida profesional

La transformación digital, la transición ecológica, el envejecimiento demográfico y los cambios en la organización del trabajo están modificando de forma acelerada las competencias que requieren las empresas y las personas trabajadoras.

La formación a lo largo de la vida es central en la adaptación de la población adulta a todos estos cambios y comprende los procesos de aprendizaje que se desarrollan después —y también durante— la etapa de educación inicial, en contextos educativos, laborales y cotidianos. Su función contribuye a mejorar la empleabilidad, facilitar la movilidad profesional, responder a la transformación de las ocupaciones y reducir el riesgo de obsolescencia de las competencias.

Para ello, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que los sistemas de aprendizaje permanente deben combinar el desarrollo de competencias técnicas con capacidades digitales, cognitivas y socioemocionales, así como con mecanismos de reconocimiento de los aprendizajes adquiridos en distintos contextos.

La OIT también advierte de que la participación en formación continúa siendo desigual y que las personas con menor nivel educativo, empleos más inestables o vinculadas a pequeñas empresas suelen contar con menos oportunidades de acceso a una formación de calidad y reconocida (OIT, 2026). La OCDE identifica barreras—como la falta de información, de motivación o de confianza—, en el momento de elegir un itinerario o durante su realización. Entre quienes desean formarse, las principales dificultades se relacionan con la falta de tiempo por obligaciones laborales o familiares, el coste de la formación, la falta de apoyo empresarial o los horarios y lugares poco compatibles con la vida cotidiana. Estas barreras afectan de forma especialmente intensa a algunos colectivos y pueden reforzar desigualdades previas en el acceso a oportunidades de aprendizaje (OECD, 2026).

En este marco, conviene distinguir entre formación reglada y no reglada, como se denomina en el ámbito español. La formación reglada se integra en el sistema educativo formal y conduce, por lo general, a titulaciones o acreditaciones oficialmente reconocidas. La formación no reglada comprende actividades organizadas de enseñanza y aprendizaje que se realizan fuera del sistema educativo formal y pueden conducir a certificaciones o acreditaciones, pero no a una titulación oficial. En el ámbito internacional, organizaciones como UNESCO, OCDE, Cedefop y OIT utilizan de forma casi unánime los conceptos: formación reglada (formal learning), formación no formal (non-formal learning) y formación informal (informal learning).

El presente FP Análisis se centra en la población adulta de 25 a 64 años y su participación en las cuatro semanas anteriores a la entrevista de la Encuesta de Población Activa (EPA). En dicha etapa vital la formación se enfoca, principalmente, desde la actividad laboral, la búsqueda de empleo, la mejora de la cualificación o el interés personal.

Por tanto, este FP Análisis tiene como objetivo examinar la participación en el aprendizaje permanente de la población adulta en formación reglada y no reglada en España, identificando su evolución reciente, su orientación hacia el empleo y las desigualdades que persisten en el acceso a oportunidades de actualización y recualificación.

Para ello, el documento se organiza en varios bloques de indicadores. En primer lugar, analiza la evolución de la participación en formación reglada y no reglada en la Unión Europea, España, y las comunidades autónomas. En segundo lugar, examina las desigualdades de participación según nivel educativo, sexo, edad y situación laboral, así como la finalidad laboral o no laboral de la formación no reglada. Por último, profundiza en las diferencias por ocupación, sector de actividad y niveles de FP.

1. La formación no reglada impulsa el crecimiento del aprendizaje permanente, aunque persisten importantes diferencias territoriales

En 2025, el 15,8% de la población adulta de 25-64 años en España participó en formación a lo largo de la vida reglada y/o no reglada en las cuatro semanas anteriores a la encuesta, tras aumentar 1,5 puntos frente a 2021 indicando un avance moderado.

España mantuvo una posición de ventaja respecto a la media de la Unión Europea (UE-27). La participación media de la UE-27 se situó en el 13,7% en 2025, tras aumentar 2,8 puntos. A pesar del mayor ritmo de crecimiento del promedio europeo, España se situó en 2025 2,1 puntos porcentuales por encima de la media de la UE-27, aunque dicha ventaja ha disminuido.

Tabla 1. Porcentaje de personas adultas de 25 a 64 años que participan en formación reglada y no reglada en las últimas cuatro semanas en España y en la Unión Europea (UE-27) (2021 y 2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE y Eurostat (trng_lfs_10).
Nota metodológica: una persona puede haber participado en más de un tipo de formación. Siguiendo la metodología de Eurostat, la categoría «formación reglada y no reglada» únicamente tiene en cuenta a las personas que han participado en algún tipo de formación contando una sola vez aquellas personas que han participado en los dos tipos de formación. Por esta razón, el valor de esta categoría no coincide con el sumatorio de las categorías «formación reglada» y «formación no reglada».

El incremento se concentró principalmente en la formación no reglada. La participación en esta modalidad en España se situó en el 12,2% en 2025 tras aumentar 1,4 puntos. Por el contrario, la formación reglada mostró un comportamiento más estable. Este patrón fue similar en la UE-27.

A nivel de participación global, España superó a las principales economías del continente como Alemania (9,3%), pero estuvo muy por debajo los países nórdicos (que superan el 30%). Esto posiblemente esté asociado con diferentes modelos de gobernanza de la formación continua, la negociación colectiva, el tamaño empresarial y la inversión en formación. Por tanto, es posible alcanzar niveles mayores a los españoles para favorecer el desarrollo de competencias frente a los retos actuales y futuros, más aún cuando España presenta mayores porcentajes de personas poco cualificadas y retos de cualificación más acuciantes.

A nivel autonómico, existe una notable dispersión. En 2025, el País Vasco lideró la participación con un 19,8%, seguido de la Comunidad Valenciana (18,3%) y Navarra (18,1%). En el extremo opuesto se situaron Melilla (11,5%), Canarias (13,1%) y Andalucía (13,7%). Las mismas comunidades lideran los mayores y menores porcentajes de participación en formación no reglada.

Tabla 2. Porcentaje de personas adultas de 25 a 64 años que participan en formación reglada y no reglada en las últimas cuatro semanas por comunidades autónomas –3 valores más altos y más bajos– (2025)

Fuente: Elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales. Ver, además, nota metodológica de la Tabla 1 sobre la diferencia entre el valor de la columna «Participación total en formación» y el sumatorio de las columnas «Formación reglada» y «Formación no reglada».

En síntesis:

  • La formación no reglada es el principal canal de aprendizaje de la población adulta, mientras que la formación reglada mantiene un peso reducido y estable.

  • España mantiene una participación superior a la media de la UE-27, aunque la ventaja se reduce por el mayor crecimiento europeo.

  • Persisten amplias diferencias autonómicas en la participación, más en formación no reglada, reflejando un desarrollo desigual de las oportunidades formativas

2. El aprendizaje permanente reproduce las desigualdades educativas, también entre los distintos niveles de FP

En general, se observa que, a mayor nivel educativo alcanzado, mayor participación en formación mostrando grandes diferencias entre niveles educativos. Sin embargo, esas diferencias son mayores o menores en función del tipo de formación. Las mayores diferencias se observan en la participación en formación no reglada la cual fue especialmente elevada entre las personas con educación universitaria (20,3%), seguidas de quienes contaban con FP de Grado Superior (14,5%), y certificados de profesionalidad (13,8%). En cambio, las tasas más bajas se registraron entre las personas con hasta educación obligatoria (5,4%) y FP Básica (8,1%). Por otra parte, la formación reglada tiene una incidencia mucho menor entre la población adulta, aunque repite el patrón de la no reglada, es más frecuente entre las personas con educación universitaria (6,5%), Bachillerato (6,4%), Certificados de Profesionalidad (5,2%) y FP de Grado Superior (4,9%).

La mayor participación en la formación no reglada no elimina las desigualdades en el acceso. Al contrario, la participación aumenta de forma muy acusada conforme lo hace el nivel educativo previo, reproduciendo el conocido fenómeno del «efecto Mateo» en el aprendizaje adulto: quienes cuentan con mayores niveles de cualificación son también quienes más oportunidades tienen de seguir formándose (Desjardins, 2017; OECD, 2021).

Tabla 3. Porcentaje de la población adulta de 25 a 64 años en España que participa en formación en las últimas cuatro semanas por tipo de formación según nivel educativo máximo alcanzado (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales. Los porcentajes se calculan sobre el total de población de 25 a 64 años con cada nivel educativo. Ver, además, la nota metodológica de la Tabla 1 que aporta las razones por las que el valor de la columna «Participación total en formación» y el sumatorio de los diferentes tipos de formación (resto de columnas), no coinciden cuando hay personas que participan en varios tipos de formación.

La reducida participación en formación reglada puede explicarse, al menos parcialmente, por la mayor duración de estos estudios, los requisitos de acceso y la inversión de tiempo que exigen, factores que dificultan su compatibilidad con la actividad laboral y las responsabilidades familiares de buena parte de la población adulta (OECD, 2021).

Aunque el acceso a la formación reglada depende del nivel educativo máximo alcanzado, la mayoría de las personas que realizaron formación reglada, explicitando el nivel de los estudios cursados, optaron por la educación universitaria. Ésta concentró el 57,2% de los casos, seguida de la FP de Grado Superior (16,0%). Asimismo, la educación universitaria fue también el destino más frecuente de la formación reglada entre las personas con educación universitaria (80,6%), FP de Grado Superior (54,7%) y Bachillerato (51,4%).

En este sentido, la formación reglada mantiene una clara lógica de progresión educativa: la mayoría de las personas adultas que vuelven al sistema educativo acceden al nivel inmediatamente superior o continúan estudios universitarios cuando ya disponen de cualificaciones elevadas. Por el contrario, entre las personas con hasta educación obligatoria, solo un 37,6% cursaron FP de Grado Medio para aumentar su cualificación y un 35,2% cursaron Educación Secundaria obligatoria -ESO-(35,2%).

Tabla 4. Nivel de estudios cursado entre quienes participaron en formación reglada en las últimas cuatro semanas, según nivel de formación de la población de 25 a 64 años en España (2025*)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales.
(*) Los porcentajes se calculan únicamente sobre las personas que participaron en formación reglada y tienen informado un nivel de estudios cursado válido.
(**) Dichos niveles educativos varían según el nivel educativo máximo alcanzado y dependen de la formación reglada a la que dan acceso. Por ejemplo, en el caso de las personas cuya formación no supera la educación obligatoria, los otros niveles reglados en los que han participado pueden abarcar también el Bachillerato.

En síntesis:

  • En España el aprendizaje permanente reproduce las desigualdades de partida (“Efecto Mateo”): a mayor nivel educativo, mayor participación en formación, ensanchando las brechas de cualificación.

  • Entre las personas tituladas en FP, la participación también aumenta con el nivel de FP, alcanzando valores más elevados en Grado Superior.

  • La menor participación se concentra entre los perfiles de menor cualificación, ampliando las diferencias de oportunidades de aprendizaje.

3. La finalidad de la formación no reglada cambia con el nivel educativo: empleo actual en los niveles medio-altos y empleo futuro en los más bajos

Entre la población adulta que participa en formación no reglada, la vinculación con la ocupación actual fue la finalidad declarada por el 58,2%, mientras que un 27,3% la realizó pensando en un posible empleo futuro y el 14,5% restante manifestó una finalidad no relacionada con el trabajo.

La formación vinculada con la ocupación actual fue más frecuente entre las personas con educación universitaria (65,9%), FP de Grado Superior (59,8%) y FP de Grado Medio (53,9%), mientras que la vinculada hacia un posible empleo futuro fue más elevada entre quienes tenían FP Básica (51,9%) y Certificados de profesionalidad (46,4%). Esto puede deberse a que dichos niveles educativos actúan más de puente hacia otros niveles de cualificación.

Por su parte, a pesar del reducido porcentaje de personas con hasta educación obligatoria que realizan formación no reglada, quienes la cursan presentan una pauta más diversificada en cuanto a los motivos: el 42,9% realizó formación no reglada para su ocupación actual, el 33,2% para un posible empleo futuro y el 23,8% por motivos no vinculados al trabajo. En todos los niveles educativos, pero especialmente en el de menos cualificación, es clave que la formación no reglada obtenga el objetivo de reskilling o upskilling esperado.

Tabla 5. Porcentaje de personas de la población adulta de 25 a 64 años en España que participó en formación no reglada en las cuatro semanas anteriores por objetivo de la formación según nivel educativo máximo alcanzado (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE. Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales.

En síntesis:

  • La formación no reglada tiene una clara orientación laboral, principalmente vinculada a la ocupación actual.

  • La finalidad cambia con el nivel educativo, destacando la formación orientada al empleo actual en los niveles medio-altos, patrón también visible en FP.

  • Entre los perfiles menos cualificados, la formación orientada a un empleo futuro adquiere mayor relevancia, apuntando a un mayor papel en las transiciones laborales.

4. España supera la media europea en formación no formal vinculada al trabajo, con una marcada heterogeneidad territorial

En 2025, del 12,2% de la población adulta en España (25-64 años) que participó en educación y formación no formal, el 10,5% participó en actividades relacionadas con el trabajo, según la EPA. Este resultado apunta a que la elección de la formación no reglada se hace principalmente como vía de actualización y adaptación de competencias para el empleo («upskilling«) o de adquisición de nuevas competencias para facilitar cambios ocupacionales («reskilling«), más que una finalidad de desarrollo personal o cultural (OECD, 2023; World Economic Forum, 2025).

Además, esta cuestión fue más acentuada en España que en la UE en la formación relacionada con el empleo (10,5% frente al 7,7%, aunque con mayor crecimiento en la UE), pero no en la no relacionada con el trabajo (1,8%, frente al 3,3% con un crecimiento también superior en la UE). Sin embargo, países como Suecia (19,4%), Estonia (16,8%), Eslovenia (15,1%), Países Bajos (14,4%) y Finlandia (13,4%) presentaron porcentajes de adultos cursando formación vinculada al empleo muy superiores a los de España (10,5%). Esto puede ser indicativo de una mayor flexibilidad en el sistema, así como de una participación de las empresas como lo indica la OECD (2019, 2021).

Tabla 6. Participación en educación y formación no formal según objetivo en España y la UE-27, 2021 y 2025*

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE y Eurostat (trng_lfs_10).
(*) Los valores del total y de sus dos categorías de objetivo pueden no ser aditivos, de acuerdo con la metodología y el redondeo de la fuente, contando una sola vez en el total de participación en formación no formal aquellas personas que participaron en formación tanto relacionada como no relacionada con el trabajo.

Tabla 7. Porcentaje de la población adulta de 25-64 años en España que participa en formación no formal relacionada y no relacionada con el trabajo en las últimas cuatro semanas, por comunidades autónomas –3 valores más altos y más bajos– (2025 y variación frente a 2021)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales.

En el ámbito territorial español también existen diferencias significativas entre comunidades autónomas en la participación en formación vinculada al trabajo. En 2025, se observa la mayor diferencia entre Extremadura (12,3%), y La Rioja (12,0%), frente a Navarra (6,2%) donde se ha producido un descenso de (1,7 p.p.). Estos datos no permiten extraer un patrón claro ya que se comunidades como Navarra y La Rioja, con similitudes productivas presentan valores opuestos. Lo que sí denotan son diferencias regionales abultadas que requieren atención en términos de flexibilización y facilitación de acceso a la formación orientada al trabajo clave para la cualificación y recualificación profesional.

En síntesis:

  • España ocupa una posición favorable en formación para la actualización (upskilling) y recualificación (reskilling) respecto a la UE-27, aunque alejada de los países líderes.

  • Las oportunidades de actualización y recualificación presentan importantes diferencias territoriales, tanto en nivel como en evolución.

  • Estas diferencias apuntan a contextos formativos diversos, cuyo origen requiere analizar conjuntamente factores institucionales, empresariales y de acceso.

5. La participación en formación vinculada al trabajo es mayor entre las mujeres y disminuye con fuerza a partir de los 50 años

En 2025, las mujeres residentes en España participaron en educación y formación no formal en mayor medida que los hombres. Esto se observa tanto en formación no formal global (13,4%, frente al 11,0%, una diferencia de 2,4 puntos porcentuales a favor de las mujeres) como en la formación orientada al trabajo (11,4% frente al 9,5%, 1,9 puntos a favor de las mujeres). Este resultado es importante en la medida en que se debe asegurar una participación igualitaria en la formación evitando las brechas, de manera que sus beneficios no sean exclusivos de ciertos colectivos. Estas diferencias por sexo en la participación no formal fueron generalizadas en las comunidades autónomas con los valores más elevados en Navarra (5,1 puntos) y La Rioja (4,6 puntos). Sin embargo, esta ventaja se acorta en el caso de la formación relacionada con el trabajo, por ejemplo, en Navarra (3,7 p.p.).

A pesar de los mejores resultados observados para las mujeres, es conveniente tener en cuenta dos cuestiones:

En primer lugar, se observen desequilibrios territoriales donde la tasa de participación de las mujeres en formación relacionada con el trabajo es inferior al 10% en territorios como Andalucía (9,8%) y Canarias (8,5%), a distancia de territorios como el País Vasco (14,2%). Es posible que la participación en formación esté condicionada por factores como la conciliación y los cuidados cuya carga mayor recae sobre las mujeres (OECD, 2025).

En segundo lugar, diferentes análisis muestran cómo, a pesar de una mayor participación de las mujeres en formación, estas presentan indicadores de condiciones laborales mucho menos favorables en comparación con los hombres. Por tanto, la ventaja en participación en formación no tendría, en términos globales, un impacto en la reducción de brechas en otros indicadores laborales (OCDE, 2021).

Tabla 8. Porcentaje de la población de 25-64 años en España que participa en formación no formal en las últimas cuatro semanas por tipo de formación y sexo según comunidad autónoma –3 valores más altos y más bajos– por participación femenina en formación orientada al trabajo (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales.

Otro de los factores clave que pueden influir en la participación en formación de las personas adultas de 25 a 64 años es, es justamente, la edad. La participación en formación no formal fue más elevada entre las personas de 25 a 29 años, con un 16,6%, y se redujo progresivamente hasta el 6,8% entre quienes tenían de 60 a 64 años. La diferencia entre ambos grupos de edad alcanzó, por tanto, 9,8 puntos porcentuales.

Este descenso según la edad se observó principalmente en la formación relacionada con el trabajo. La participación cae casi 10 puntos entre las personas de 60 a 64 años (4,6%) frente a aquellas de 25 a 29 (14,4%) disminuyendo con mayor intensidad a partir de los 50 años. Así, la población de 50 y más años se convierte en un grupo prioritario debido a la mayor probabilidad de obsolescencia competencial y, por tanto, a mayores retos de cualificación y recualificación.

Los datos regionales indican que es posible generar políticas territoriales que promuevan la participación en formación orientada al trabajo de las personas mayores, aunque estén cerca de la jubilación. Por ejemplo, el País Vasco destaca por mantener una participación elevada respecto a la media incluso entre las personas de 60 a 64 años (8,6% frente a la media nacional de 4,6%). Esto indica que, a pesar los condicionantes propios de la edad, para la participación en formación relacionada con el trabajo, es posible.

Tabla 9. Porcentaje de la población de 25-64 años en España que participa en educación y formación no formal en las últimas cuatro semanas por objetivo de la formación según rango de edad (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales. Ver, además, la nota metodológica de la Tabla 1 que aporta las razones por las que el valor de la columna «Participación total en formación» y el sumatorio de los diferentes tipos de formación (resto de columnas), no coinciden cuando hay personas que participan en varios tipos de formación.

En síntesis:

  • Las mujeres participan más que los hombres en formación global y orientada al empleo, pero con importantes diferencias territoriales.

  • Esta mayor participación no necesariamente tiene un reflejo en la reducción de las brechas estructurales de retorno en la mejora de condiciones laborales (OECD, 2021).

  • La formación vinculada al trabajo cae claramente con la edad, intensificándose el descenso a partir de los 50 años con diferencias autonómicas.

6. La situación laboral condiciona el peso y la finalidad de la formación continua

La participación en formación en general y no reglada/no formal, es relevante para el conjunto de la población en edad de trabajar con diferentes impactos esperados en función de su situación laboral. Se espera que las personas ocupadas puedan mejorar sus competencias respecto a la ocupación actual (upskilling) o desarrollar nuevas competencias para cambiar de ocupación (reskilling). Las personas desempleadas, por su parte, también pueden aumentar sus posibilidades de re/inserción laboral a través de los mismos mecanismos. Asimismo, las personas inactivas en el mercado laboral pueden encontrar en la formación una vía de activación en el mercado de trabajo.

En España, en 2025, la mayor participación en formación no reglada se evidenció entre las personas desempleadas (31,8% a nivel nacional; variando entre el 51,7% en Navarra y el 13,8% en Ceuta y 13,5% en Melilla) seguidas por las inactivas (28,9% a nivel nacional; variando entre el 43,2% en el País Vasco y el 15,1% en Ceuta) y por las personas ocupadas (28% a nivel nacional; variando entre el 34,6% en Cantabria y 10% en Melilla).

En este sentido, destacan varios mensajes importantes.

En primer lugar, respecto a la orientación de la formación cursada, aquella vinculada al trabajo concentró la mayor parte de la participación en los tres grupos siguiendo el mismo patrón de la formación no reglada global, tanto a nivel numérico como territorial.

En segundo lugar, la orientación de la formación no formal cursada también presentó diferencias territoriales relevantes.

En tercer lugar, respecto al peso de la formación orientada al empleo según la situación laboral, se observa un fenómeno paradójico entre las personas desempleadas. Mientras que en 2025 la tasa de desempleo entre las personas de 25 a 64 años en España se situó en el 9,4% y la tasa de participación en formación orientada al empleo de este colectivo fue la más alta (26,5%), a nivel territorial, la mayor tasa de participación en este tipo de formación se presentó en territorios como Navarra (45,7%) o Baleares (37,2%) con tasas de desempleo bajas. Por el contrario, en territorios como Andalucía, la tasa de paro es mucho más elevada (14,1%) y la participación está por debajo de la media (25,9%).

Estos resultados sugieren que es posible establecer políticas que estimulen una participación elevada en actividades formativas relacionadas con el trabajo especialmente entre las personas desempleadas. Sin embargo, no basta con medir la participación en upskilling y reskilling como indica la OECD (2021a), sino que el análisis de los resultados de esa participación resulta fundamental para conocer si las personas en paro consiguen la re/inserción laboral o no. Esos resultados están mediados por aspectos clave como la orientación recibida para elegir la formación, la calidad de la misma, entre otros.

Tabla 10. Porcentaje de la población adulta de 25 a 64 años en España que participa en formación no reglada global relacionada con el trabajo en las últimas cuatro semanas sobre el total de cada situación laboral por comunidades autónomas (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales.

En síntesis:

  • Las personas desempleadas presentan la mayor participación en formación, también en aquella vinculada al empleo, por encima de ocupados e inactivos.

  • La participación formativa de las personas desempleadas varía ampliamente entre territorios, sin observarse una relación directa con los niveles de desempleo.

  • La evaluación de los resultados de la formación es crucial en todos los colectivos, especialmente, entre el de desempleados en clave de re/inserción laboral.

7. La formación continua reproduce la polarización ocupacional: las oportunidades de aprendizaje se concentran en las ocupaciones más cualificadas

El análisis de los datos de las personas ocupadas con edades entre los 25 y los 64 años que cursaron formación no reglada en 2025 presenta importantes diferencias según la ocupación desempeñada. En términos generales, se observa un patrón claro: las tasas más elevadas de formación no reglada general, así como de formación orientada al empleo se presentan entre las personas con ocupaciones de mayor cualificación. Este resultado aporta más evidencia sobre la persistencia entre la población ocupada española del efecto Mateo comentado anteriormente y es coherente con el concepto de polarización del aprendizaje de la OECD (2021). Este concepto ratifica que las personas ocupadas con mayor cualificación inicial tienden a formarse más, mientras que las poco cualificadas tienden a lo contrario, a pesar de poder beneficiarse en mayor medida.

Concretamente, los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (vinculados teóricamente con los estudios universitarios) registraron la mayor participación (22%), seguidos por los técnicos y profesionales de apoyo (16,6%), ocupación vinculada teóricamente con la FP de Grado Superior. También mostraron una participación relativamente elevada los empleados contables, administrativos y de oficina (13,9%), cuya ocupación se vincula teóricamente con la FP de Grado Medio y los directores y gerentes (13,9%) cuya ocupación se vincula teóricamente con los estudios universitarios y de FP de Grado Superior.

En el extremo opuesto, la formación no reglada tuvo una presencia reducida entre los trabajadores cualificados del sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero (4,7%), los operadores de instalaciones y maquinaria y montadores (5,5%), las ocupaciones elementales (6,2%) y los artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y la construcción (6,8%). Estas últimas ocupaciones, con excepción de las elementales están vinculadas teóricamente a la Formación Profesional de Grado Medio.

Tabla 11. Porcentaje de la población ocupada de 25-64 años en España que participa en formación no reglada en las cuatro semanas anteriores según objetivo por gran grupo ocupacional y nivel educativo asociado (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE y Observatorio de la FP en España.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales.

Entre las personas ocupadas que realizaron formación no reglada, el objetivo principal fue, en todos los grupos ocupacionales, mejorar las competencias relacionadas con la ocupación actual, especialmente entre las ocupaciones vinculadas a los estudios universitarios: directores y gerentes -también vinculados a la FP de Grado Superior- (85,4%) y los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (81,8%).

En cambio, las ocupaciones elementales junto con aquellas de servicios de restauración, personales, protección y vendedores mostraron el mayor porcentaje de formación orientada a un posible empleo futuro (32,5% y 24,8%, respectivamente). Este resultado puede ser indicador de que las características de calidad de empleo en cuanto a las posibilidades de formación para la ocupación actual serían más escasas.

En síntesis:

  • La formación continua presenta una clara polarización ocupacional, concentrándose en las ocupaciones de mayor cualificación.

  • Las ocupaciones vinculadas a la FP muestran realidades muy diferentes: los técnicos y profesionales de apoyo presentan una participación elevada, frente a niveles reducidos en varias ocupaciones asociadas al Grado Medio.

  • Las ocupaciones con menor participación presentan, además, mayor orientación hacia un posible empleo futuro, especialmente las ocupaciones elementales y determinadas actividades de servicios.

8. Los sectores intensivos en conocimiento lideran la formación continua

Según Eurostat (2024), los servicios intensivos en conocimiento son aquellos caracterizados por una elevada presencia de personas con educación terciaria entre su población ocupada. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, las actividades financieras y de seguros, información y comunicaciones, las actividades profesionales, científicas y técnicas, la sanidad o la Administración pública. Esta clasificación aproxima la intensidad de conocimiento de las actividades económicas, aunque no implica necesariamente una elevada intensidad tecnológica.

Al analizar la participación en formación no reglada desde la perspectiva sectorial en el año 2025 en España, se observa claramente la polarización entre los sectores más intensivos en conocimiento (Eurostat, 2024) y los más vinculados al sector primario y los servicios menos intensivos en conocimiento. La distancia entre los dos polos sectoriales, esto es, entre el sector financiero y el sector primario alcanzó 20,9 p.p., lo que muestra la existencia de diferencias sustanciales en el acceso a oportunidades de actualización de competencias según la actividad económica.

Así, la mayor participación se observó en las actividades financieras y de seguros (25,6%), las actividades sanitarias y de servicios sociales (21,0%), Información y comunicaciones (19,5%) y la Administración pública y defensa (19,2%). La menor participación se registró en Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (4,7%), seguida de las Actividades de los hogares como empleadores (5,4%), la Construcción (7,3%), las Industrias extractivas (7,3%) y la Hostelería (7,3%). Este resultado llama la atención teniendo en cuenta los grandes retos a los que se enfrentan dichos sectores en cuanto al desarrollo de competencias verdes y digitales para la realización de actividades medioambientalmente sostenibles y adaptadas en las transformaciones tecnológicas que pueden redundar en mayor productividad. La OCDE (2025) indica que el resultado puede estar relacionado con mayor concentración de niveles educativos bajos y de temporalidad, así como de menor implicación empresarial.

Tabla 12. Porcentaje de la población ocupada de 25-64 años en España que participa en formación no reglada en las cuatro semanas anteriores según objetivo por sector de actividad (2025)

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE y Observatorio de la FP en España.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales. El sector de Actividades de organizaciones y organismos extraterritoriales no se ha tenido en cuenta en el análisis por su baja representatividad estadística. Ver, además, la nota metodológica de la Tabla 1 que aporta las razones por las que el valor de la columna «Participación total en formación» y el sumatorio de los diferentes tipos de formación (resto de columnas), no coinciden cuando hay personas que participan en varios tipos de formación.

La formación relacionada con el trabajo fue la modalidad predominante en todos los sectores de actividad siguiendo el mismo patrón de la formación no reglada global, lo que confirma que la actualización y el desarrollo de competencias profesionales constituyeron el principal motor de la formación no reglada. Cabe indicar que los datos de la EPA del INE no permiten conocer si la iniciativa de la participación en formación no reglada ha sido de la empresa o de la persona trabajadora. Por tanto, la financiación de esta formación puede estar bonificada, puede provenir de la empresa o de la propia persona trabajadora.

En síntesis:

  • La formación es mayor en los sectores intensivos en conocimiento, con mayor presencia de educación terciaria, incluida la FP de Grado Superior.

  • Los sectores con menor participación formativa concentran perfiles de baja y media cualificación (elemental, FP Básica y Grado Medio), pese a afrontar retos críticos de actualización digital y sostenible, lo que genera una paradoja formativa.

  • La implicación empresarial en la formación orientada al trabajo es transversal a todos los sectores y requiere proactividad y colaboración público-privada.

9. La ventaja formativa del Grado Superior se mantiene en la mayoría de los sectores de actividad

La participación en formación no reglada de las personas ocupadas de 25 a 64 años con Formación Profesional presentó diferencias relevantes según el sector de actividad y el nivel de FP. En términos generales, se extraen cuatro resultados clave:

En primer lugar, la participación fue mayor entre quienes contaban con Formación Profesional de Grado Superior (FPGS) que entre quienes tenían Formación Profesional de Grado Medio (FPGM), en prácticamente todos los sectores de actividad.

En segundo lugar, la mayor participación en formación tanto de las personas con FP de Grado Medio como de Grado Superior se presenta en sectores intensivos en conocimiento como Información y comunicaciones, Actividades financieras y de seguros, Administración pública y Actividades sanitarias y de servicios sociales. Esto indica que las personas ocupadas con FP siguen el mismo patrón formativo general en la mayoría de los sectores, formándose más en los sectores con marcado énfasis formativo identificados en el apartado anterior.

En tercer lugar, en los sectores intensivos en conocimiento, las personas con FP de Grado Superior participan más en formación que aquellas con Grado Medio.

En cuarto lugar, la participación de las personas con FP fue más reducida entre las aquellas que trabajaban en sectores menos intensivos en conocimiento como Agricultura, Hostelería, Construcción, Transporte y Actividades de los hogares como empleadores. Este resultado también es coherente con el obtenido en el apartado anterior. Sin embargo, las personas con FP de Grado Superior ocupadas en dichos sectores participan más en formación que el conjunto de ocupados.

Tabla 13. Porcentaje de personas ocupadas de 25-64 años en España con FP que participaron en formación no reglada en las cuatro semanas anteriores según nivel de FP por sector de actividad

Fuente: elaboración propia a partir de EPA-INE y Observatorio de la FP en España.
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales. El sector de Actividades de organizaciones y organismos extraterritoriales no se ha tenido en cuenta en el análisis por su baja representatividad estadística.
(∆): FPGB: Formación Profesional de Grado Básico; FPGM: Formación Profesional de Grado Medio; FPGS: Formación Profesional de Grado Superior. Los valores nulos y los porcentajes muy elevados en algunas combinaciones de sector y nivel de FP deben interpretarse con cautela, ya que pueden corresponder a tamaños muestrales reducidos.
(*): Baja representatividad.

En consonancia con la tendencia general observada hasta ahora, la formación realizada por las personas ocupadas con FP tuvo como finalidad principal la mejora de competencias para la ocupación actual, tanto entre las personas con FP de Grado Medio como entre quienes tenían FP de Grado Superior. No obstante, determinados sectores mostraron una orientación más marcada hacia la movilidad laboral o la búsqueda de un empleo futuro por parte de los titulados en FP, como en las actividades de los hogares como empleadores.

En síntesis:

  • Los ocupados con FP de Grado Medio y Superior se forman más en los sectores intensivos en conocimiento confirmando la polarización formativa sectorial.

  • Los ocupados con FP Grado Medio tienden a formarse menos que aquellos con FP de Grado Superior en el conjunto de sectores.

  • Nivel de FP y sector de actividad se superponen en la generación de diferencias formativas, ampliando la heterogeneidad dentro de la propia FP.

10. El nivel de FP y el ámbito de estudios marcan distintas trayectorias en formación de adultos

Este indicador analiza, para la población de 25 a 64 años con FP en España y con datos de 2024, la realización de formación reglada y no reglada según el nivel de FP y el sector de estudios (o ámbitos de estudio) de FP cursado. El sector de estudios es una clasificación que el INE utiliza como criterio para asignar el “contenido temático principal o predominante” del programa o formación, clasificando los estudios cursados tanto por las personas con FP como con otros niveles educativos. Estos sectores tienen una semejanza relativa a parte de las familias profesionales que clasifican las enseñanzas de FP.

Los datos muestran los siguientes aspectos destacados en cuanto a la formación no reglada:

En primer lugar, la participación en formación no reglada fue superior a la participación en formación reglada en numerosos ámbitos de estudio. Esta pauta fue particularmente visible entre las personas con FP de Grado Superior, aunque la intensidad varió notablemente según la especialidad cursada previamente.

En segundo lugar, entre las personas con FP de Grado Superior, las tasas más elevadas de formación no reglada se observaron entre aquellos con estudios previos no asimilables al ámbito STEM como Servicios de saneamiento a la comunidad y de seguridad y salud laboral (56,0%), y periodismo y documentación (49,6%).

En tercer lugar, entre las personas con FP de Grado Medio, la participación en formación no reglada también mostró diferencias importantes por sector de estudios previo. En general, las mayores tasas se observan entre aquellos con estudios no asimilables al ámbito STEM como las Ciencias sociales y del comportamiento (52,9%), servicios de saneamiento a la comunidad y de seguridad y salud laboral (23,8%).

En cuanto a la formación reglada:

En primer lugar, la formación reglada presentó valores generalmente más bajos entre las personas FP de Grado Medio respecto a la no reglada. No obstante, sobresale entre las personas formadas en campos asimilables al ámbito STEM como las Ciencias químicas, físicas y geológicas (15,4%) y TIC (13,3%).

En segundo lugar, en el caso del Grado Superior la formación reglada fue mucho menos frecuente entre las personas procedentes de ámbitos STEM.

Tabla 14. Porcentaje de personas de 25-64 años con FP de Grado Medio y de Grado Superior en España que participa en formación reglada y no reglada en las últimas cuatro semanas, según sector de estudios de FP (2024)

Fuente: elaboración propia a partir de datos de la submuestra de la EPA (INE).
Nota: calculado como medias anuales de datos trimestrales. Los sectores de estudio de la FP realizada previamente vienen establecidos por el INE.
(*) La asimilación STEM del sector de estudios previamente cursado por los titulados de FP se ha realizado a través de la comparación de la similitud temática de los sectores definidos por el INE y de las familias profesionales STEM del Observatorio de la FP a partir de STEAM Euskadi (2018). Dichas familias son: Edificación y obra civil, Electricidad y electrónica, Energía y agua, Fabricación mecánica, Imagen y sonido, Industrias alimentarias, Informática y comunicaciones, Instalación y mantenimiento, Madera, mueble y corcho, Química, Transporte y mantenimiento de vehículos.

En síntesis:

  • La continuidad formativa presenta una doble brecha entre niveles de FP y sectores o ámbitos de estudio, mostrando que las oportunidades de seguir aprendiendo se distribuyen de forma desigual entre las personas tituladas de FP (OECD, 2025).

  • En Grado Medio, la formación reglada adquiere mayor relevancia en determinados ámbitos STEM, especialmente ciencias y TIC, apuntando a una mayor continuidad dentro del sistema educativo formal.

  • En Grado Superior, la formación no reglada adquiere mayor protagonismo y se extiende a ámbitos muy diversos, con valores especialmente elevados en seguridad y salud laboral, comunicación y documentación y medio ambiente.

Conclusiones y recomendaciones.

Conclusiones para el sistema de FP

  1. España avanza en aprendizaje permanente, pero persisten desigualdades estructurales. La formación crece, sobre todo por la vía no reglada, pero se concentra entre las personas más cualificadas, determinadas ocupaciones y sectores intensivos en conocimiento, con brechas adicionales por edad y territorio.
  2. El objetivo ya no es solo aumentar la participación, sino garantizar que la formación sea pertinente, de calidad y genere resultados medibles en empleabilidad, productividad y movilidad profesional. Para ello será necesario reforzar la orientación, la evaluación de impacto y la disponibilidad de información estadística sobre los resultados de la formación.
  3. Rol decisivo de las empresas en el aprendizaje permanente, dado que la formación adulta está estrechamente vinculada al empleo. Esto sitúa a las empresas como actor clave para extender la actualización y recualificación al conjunto de las plantillas, especialmente a perfiles operativos, pymes y sectores con menor participación formativa.
  4. La acreditación y el reconocimiento de los aprendizajes constituyen un desafío central para el aprendizaje permanente en España. El reducido peso y el estancamiento de la formación reglada limitan la trazabilidad del progreso formativo y competencial, con  implicaciones tanto para las trayectorias profesionales de las personas como para la capacidad de las empresas de identificar, reconocer y desarrollar las competencias de sus plantillas.
  5. El reto de la FP es consolidarse como sistema de referencia para el aprendizaje permanente. Además de la formación inicial, debe permitir a personas y empresas actualizar, acreditar y ampliar competencias de forma flexible y recurrente a lo largo de la vida profesional. El carácter multifuncional y polivalente del sistema de FP puede contribuir a reducir barreras y desigualdades de acceso.
  6. Es crucial consolidar la nueva arquitectura del sistema de FP todavía en transición. Su estructura de Grados A, B, C, D y E permite ofrecer respuestas modulares, acumulables y de distinta duración para la actualización, recualificación y especialización profesional. La Ley Orgánica 3/2022 amplía notablemente el potencial del sistema, pero su implementación sigue siendo reciente y desigual, que requiere desarrollarse, consolidarse e implicar a distintos territorios y agentes, especialmente, a los centros de FP.
  7. La monitorización y evaluación del aprendizaje permanente requiere reforzar el sistema de información disponible. La EPA permite un seguimiento frecuente, pero su referencia a las cuatro semanas anteriores a la entrevista ofrece una fotografía de la participación reciente que puede dejar fuera actividades formativas realizadas de manera puntual o en otros momentos del año y dificulta captar la participación acumulada y las trayectorias formativas. Otras fuentes amplían esta perspectiva, aunque su carácter parcial o periodicidad plurianual limita el seguimiento continuo.
  8. El aprendizaje permanente trasciende la responsabilidad individual y depende de la responsabilidad colectiva; es decir, son claves las oportunidades que generan empresas, Sistema de FP y políticas públicas. Su desigual distribución contribuye a reproducir el «efecto Mateo», especialmente entre quienes parten de menores oportunidades de formación, o bien desigualdades entre territoritos y sectores.

Recomendaciones desde el sistema de Formación Profesional

  1. Priorizar la formación de adultos a quienes menos participan. Orientar la oferta, los incentivos y la orientación hacia personas con menor cualificación, mayores de 50 años y trabajadores de ocupaciones, sectores y territorios con menor intensidad formativa.
  2. Desplegar los Grados A-E como un verdadero continuo formativo. Facilitar entradas y reentradas al Sistema de FP mediante itinerarios  modulares y acumulables, utilizando especialmente los Grados A, B y C para responder con agilidad a necesidades de actualización y recualificación.
  3. Reforzar el compromiso empresarial con toda la plantilla. Integrar el desarrollo de competencias en la estrategia de las empresas y ampliar las oportunidades de formación de perfiles operativos, pymes y sectores sometidos a transformaciones digitales, sostenibles y organizativas.
  4. Fortalecer la cooperación entre empresas, centros de FP y administraciones. Detectar conjuntamente necesidades de competencias y traducirlas en ofertas formativas accesibles, actualizadas y adaptadas a los distintos contextos sectoriales y territoriales.
  5. Convertir la orientación y la acreditación en puertas de acceso al sistema. Reconocer la experiencia y los aprendizajes previos y conectarlos con formación complementaria y posibilidades reales de progresión entre los distintos grados de FP.
  6. Evaluar resultados y reducción de brechas, no solo participación. Medir quién accede, quién progresa y qué efectos tiene la formación sobre la actualización de competencias, la movilidad profesional y la inserción o reinserción laboral.

El reto es garantizar que el Sistema de FP, las empresas y las políticas públicas amplíen las oportunidades de aprendizaje de las personas  adultas que hoy se forman menos, tanto a nivel individual, empresarial, sectorial como territorial.

Referencias.

Consejo de la Unión Europea. (2022, 27 de junio). Recomendación del Consejo de 16 de junio de 2022 relativa a las cuentas de aprendizaje individuales (2022/C 243/03). Diario Oficial de la Unión Europea, C 243, 26–34. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32022H0627(03

Desjardins, R. (2017). Political economy of adult learning systems: Comparative patterns and policies. Bloomsbury Academic.

Eurostat. (2024). High-tech industry and knowledge-intensive services (htec): Reference metadata in Euro SDMX Metadata Structure (ESMS). European Commission. https://ec.europa.eu/eurostat/cache/metadata/en/htec_esms.htm?utm_source=chatgpt.com

International Labour Organization. (2026). Lifelong learning and skills for the future (, Illus.; [1st ed.]). ILO. https://doi.org/10.54394/00033011

OECD. (2019). Getting skills right: Future-ready adult learning systems. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/9789264311756-en

OECD. (2021). OECD Skills Outlook 2021: Learning for life. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/0ae365b4-en

OECD. (2021a). Improving the quality of non-formal adult learning: Learning from European best practices on quality assurance. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/f1b450e1-en

OECD. (2025). Trends in adult learning: New data from the 2023 Survey of Adult Skills. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/ec0624a6-en

OECD (2026). “Helping adults overcome barriers to training”, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/1d108027-en.

STEAM Euskadi. (2018). Estrategia de Educación STEAM Euskadi. https://www.irekia.euskadi.eus/uploads/attachments/11906/STEAM_Euskadi_aurkezpena_gazt.pdf?1529248652

World Economic Forum. (2025). The Future of Jobs Report 2025. World Economic Forum.


Autores

Itziar García
Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

Juan Gamboa
Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

Mónica Moso
Caixabank - Dualiza

Antonio Mondaca
Caixabank - Dualiza

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