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Análisis monográficos
FP Análisis
La paradoja de la brecha de género en España: más mujeres con alto nivel educativo, pero peor integradas en el mercado laboral

Con ocasión de la Celebración del Día Internacional de la Mujer el día 8 de marzo, desde el Observatorio de la FP en España se ha querido hacer una radiografía de la situación de las mujeres en el ámbito educativo y en el laboral en comparación con los hombres a través de datos consolidados de 10 indicadores clave. Los resultados son claros, en general, hay un mayor nivel formativo entre las mujeres, así como un mejor comportamiento femenino en el sistema educativo, sin embargo, esto no es recompensado en el mercado laboral ya que ellas tienen peores resultados que los hombres lo que pone de manifiesto claras barreras en el acceso al empleo, así como al empleo de calidad.
En España, hombres y mujeres tienen igual peso en la población y en la población en edad de trabajar. Las mujeres representan el 50,9% de la población total y el 50% de la población en edad de trabajar. Sin embargo, son los únicos indicadores en los que hombres y mujeres no presentan diferencias, en todo lo demás, se encuentran diferencias que pueden ser importantes y que, en la mayoría de los casos, van en detrimento de las mujeres. A pesar de esto y de que ellas abandonan menos la educación y se forman más a lo largo de la vida, tienen una tasa de actividad y de ocupación diez puntos por debajo de los hombres y, en cambio, la tasa de paro femenina supera en tres puntos y medio a la masculina. Finalmente, en lo que respecta a la FP, el peso de las mujeres en la matriculación es algo menor que el de los hombres (ellas representan el 44,4%), aunque existen grandes diferencias por familias profesionales, donde el peso femenino es muy bajo en aquellas de carácter industrial (11,5%) y STEM (11,4%). Sin embargo, la FP aporta valor a las mujeres que la cursan frente a las que se quedan con la educación obligatoria y frente al total de las mujeres ya que les facilita mejores resultados en el mercado laboral.
Introducción
Analizar con profundidad la brecha de género en el ámbito educativo y laboral, es el primer paso para atacarla. Sin embargo, para ello es necesario contar con un conjunto de datos e indicadores que permita abordar esta cuestión de manera integral. Esto permitirá el desarrollo y el ajuste de políticas y programas para reducir las diferencias de género que normalmente van en detrimento de las mujeres. En este sentido, el sistema educativo tiene un papel fundamental para atajar estas diferencias y mejorar el posicionamiento de la mujer en todos los ámbitos. Por tanto, en la educación están las claves para empezar a desmontar las desigualdades al propiciar un acceso igualitario y para atajar el avance de los estereotipos de género al promover una educación igualitaria que reconozca e impulse el talento femenino en todas las áreas y no solo en las más feminizadas. Por otra parte, en el ámbito laboral, la tarea es ingente para que se reconozca a las mujeres ya que la brecha de género se hace patente en multitud de informes y análisis sobre diferentes indicadores de este ámbito.
1. Más de un tercio de las mujeres españolas cuentan con bajo nivel formativo: el 35,3% de las mujeres tienen estudios hasta la obligatoria, frente al 20,4% con estudios de FP y el 30,8% con estudios universitarios.
El bajo nivel formativo, uno de los mayores problemas educativos en España y barrera para el desarrollo es más frecuente entre los hombres (41,3%) que entre las mujeres (35,3%), con una reducción más pronunciada en este último caso frente a los datos de 2014. En lo que respecta a la población titulada en FP, los dos sexos están más igualados, las mujeres con FP Grado de Medio (9,6%) superan ligeramente a los hombres (8,7%), aunque en la FP de Grado Superior, los hombres (12,7%) superan a las mujeres (10,6%). En 2019, las mujeres que contaban con educación universitaria (30,8%) superaban a los hombres (23,1%) y, respecto a 2014, el aumento de las mujeres universitarias ha sido más pronunciado que el de los hombres.
Nivel de formación de la población de 25 a 64 años en 2014 y 2019, por sexo

Nota: Son medias anuales de datos trimestrales de la EPA del INE
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
2. El abandono educativo temprano de las mujeres (11,6%) es prácticamente la mitad que el de los hombres.
Los datos indican un mejor comportamiento de las mujeres en el sistema educativo. En 2020, el porcentaje de mujeres (11,6%) que abandonaron prematuramente la educación-formación fue casi 10 puntos inferior al de los hombres (20,2%). En el caso de la tasa nini, las mujeres en el rango de 15-24 años (edad teórica de realización de FP Básica y estudios postobligatorios) también están por debajo de los hombres (11,7% frente a 12,5% en 2019). Sin embargo, la tasa nini femenina en el rango de 15-29 años tradicionalmente supera a la masculina igualándose a esta en 2020 (17,3%), lo cual puede ser un indicador de mayores dificultades de las mujeres para acceder al mercado laboral cuando finalizan los estudios. Finalmente, las mujeres en el rango de 25-64 años superan a los hombres, aunque ligeramente, en participación en formación a lo largo de la vida, que indica que han participado en educación o formación en las cuatro semanas anteriores a la entrevista de la EPA.
Evolución entre 2016 y 2020 del abandono educativo temprano, tasa nini y formación a lo largo de la vida, por sexo

Nota: La tasa nini en 2020 para el rango de 15-24 años está pendiente de publicación por Eurostat.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
3. La matriculación femenina en FP y en FP dual crece a mayor ritmo que la masculina, pero el peso de las mujeres sigue siendo inferior al de los hombres en ambos casos (44% y 38%).
El crecimiento del alumnado femenino de FP en los tres últimos cursos académicos (9,9%) es ligeramente superior al masculino (8,5%). En el curso 2018-2019, las mujeres representaban el 44,4% del total del alumnado matriculado, porcentaje que se ha mantenido bastante estable en el tiempo. En cuanto a la FP dual, desde su implantación el crecimiento del alumnado ha sido elevado y el del femenino (94,9%) ha sido algo superior al masculino (89,7%). A pesar de esto, las mujeres representan de manera estable alrededor del 38% del alumnado dual, porcentaje que no llega a igualarse a su peso en el conjunto de la FP. El impulso de la participación de las mujeres en la FP dual les permitirá beneficiarse de las ventajas que esta ofrece en el mercado laboral.
Evolución entre los cursos 2015-2016 y 2018-2019 del alumnado matriculado en FP y en FP Dual, por sexo

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
4. Las mujeres optan por familias profesionales alejadas de la industria y de profesiones científico-técnicas (STEM) pese al alto nivel de inserción laboral de estos ciclos.
En el curso 2018-2019, las mujeres representaban el 44,4% del alumnado de FP. De estas, el 63,3% lo estaba en familias que no catalogadas como STEM o como industriales. Así, las familias con mayor matriculación femenina son Imagen personal y Servicios socioculturales y a la comunidad, ambas rozando el 90% de alumnado femenino. Sin embargo, y paradójicamente, las familias menos atractivas para las mujeres, las más masculinizadas y asociadas con estereotipos de género, presentan altas tasas de afiliación a la Seguridad Social (alta laboral) entre las mujeres que las cursan. Así, por ejemplo, en la familia de Fabricación mecánica, solo el 5,8% del alumnado eran mujeres, mientras que la tasa de afiliación de las mujeres que la cursan supera el 80% en el Grado Superior y llega casi al 67% en el Grado Medio.
Porcentaje de mujeres matriculadas en cada familia profesional (s/total matriculados) en el curso 2018-2019 y tasa de afiliación a la Seguridad Social, en 2019, de las mujeres que las cursaron los cuatro años de la titulación

Nota: las familias en naranja son Industriales o STEM. La tasa de afiliación a la Seguridad Social es de las tituladas en el curso 2014-2015 en 2019 y aparece en aquellas familias con representatividad estadística.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP y del MEFP-EducaBase
5. Las mujeres se benefician menos de la formación para el empleo bonificada en las empresas españolas.
En lo que respecta a la tasa de cobertura de las personas asalariadas por acciones de formación bonificada, las mujeres salen peor paradas ya que el porcentaje de asalariadas formadas respecto al total de asalariadas es inferior al de los hombres en toda la serie analizada. Aunque la brecha de género en este caso es moderada (2,5 puntos en 2019), existe una diferencia importante en la participación femenina por familias, que es alta en Servicios socioculturales y a la comunidad (63,1%) y muy inferior en familias STEM (35,5%) e industriales (27,5%). En cuanto a la tasa de cobertura de personas desempleadas por acciones de Formación Profesional para el Empleo, esta se situaba en el 5,2% en 2019 y, aunque la cobertura femenina (5,3%) es ligeramente superior a la masculina (5,1%) en ambos casos resulta extremadamente baja y condiciona la incorporación al empleo de ambos colectivos.
Evolución entre 2015 y 2019 de la tasa de cobertura de personas desempleadas y asalariadas por acciones de Formación Profesional para el Empleo

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
6. La tasa de actividad femenina es 10 puntos inferior a la masculina.
La tasa de actividad, que denota el porcentaje de la población que trabaja o que, sin trabajar, está buscando hacerlo ha descendido en 2020, tanto en los hombres como en las mujeres, debido a la pandemia. Sin embargo, la actividad entre las mujeres es alrededor de 10 puntos inferior a la de los hombres lo que pone de manifiesto diferentes barreras para su incorporación a la vida activa. Un promotor de dicha incorporación es la FP, entre cuyos titulados aumenta la tasa de actividad tanto en hombres como en mujeres, pero en este último caso la impulsa en mayor medida y, además, hace que la brecha de género en este sentido baje de los 10 puntos.
Evolución entre 2014 y 2019 de la tasa de actividad de la población general de 16-64 años y con titulación en FP, por sexo

Nota: Son medias anuales de datos trimestrales de la EPA del INE.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
7. El mercado laboral penaliza a las mujeres ya que tienen más dificultades para encontrar un trabajo. La tasa de ocupación aumenta cuando cuentan con titulación de FP.
Aunque las mujeres representan el 50% de la población en edad de trabajar (16-64 años) su peso en la población ocupada es inferior al de los hombres (45%) lo que denota una menor participación en la fuerza laboral por diferentes motivos y barreras. La desigualdad entre sexos se hace aún más evidente en la tasa de ocupación femenina (56,6%) la cual estaba más de 10 puntos por debajo de la masculina (67,3%), en 2020. Así, de cada 10 mujeres en edad de trabajar, 6 estaban ocupadas, mientras que, de cada 10 hombres en el mismo rango de edad, 7 trabajan. Sin embargo, en 2019 se observa que en la población de mujeres con FP la ocupación asciende al 68,1% superando en 26 puntos a la de las mujeres que no cuentan con estudios postobligatorios (42,1%). Esto indica la importancia de los estudios de FP para potenciar la participación laboral femenina, entre otras cuestiones de carácter coyuntural, en una situación crítica como la actual.
Evolución entre 2014 y 2019 de la tasa de ocupación/empleo de la población general de 16-64 años y con titulación en FP, por sexo

Nota: Son medias anuales de datos trimestrales de la EPA del INE.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
8. El paro entiende de género. La tasa de desempleo de las mujeres supera a la de los hombres en los últimos años. Las mujeres con FP registran una tasa de desempleo inferior al total.
El análisis de la tasa de desempleo por sexos confirma que las mujeres representan un colectivo más vulnerable en el mercado laboral, dado que su tasa de paro es superior a la masculina y, además, la diferencia ha aumentado progresivamente desde 2014 (1,8 puntos) hasta 2020 (3,6 puntos). Durante la recuperación económica de 2014 a 2019 el paro femenino ha decrecido a un ritmo ligeramente más lento que el masculino. Sin embargo, en 2020 y a causa de la pandemia, la tasa de paro aumentó por igual para ambos sexos respecto a 2019 (1,5 puntos). En este sentido, la FP actúa como escudo, ya que la tasa de paro de la población con este nivel de formación es inferior a la de la población general, aunque protege aún más a los hombres que a las mujeres. En este último caso, en 2019 la tasa de paro de las mujeres con FP (15,4%) era casi un punto inferior a la del total de las mujeres (16,1%) y prácticamente diez puntos inferior a la de las mujeres cuya formación no supera la obligatoria (25%).
Evolución entre 2014 y 2019 de la tasa de paro de la población general de 16-64 años y con titulación en FP, por sexo

Nota: Son medias anuales de datos trimestrales de la EPA del INE.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
9. Estudiar FP Básica o de Grado Medio supone un gran beneficio frente a la educación obligatoria y este beneficio es mayor para las mujeres, ofreciéndoles 18 puntos de ventaja en la tasa de empleo.
La tasa de empleo de las mujeres que optan por estos niveles formativos es muy superior a la de aquellas que han llegado hasta la educación obligatoria. Los hombres también gozan de esta ventaja, pero en menor medida.
La tasa de empleo de las personas en el rango de 20-34 años que optan por estudios de FP Básica y de Grado Medio supera los 10 puntos porcentuales a la de aquellas personas del mismo rango de edad cuyo máximo nivel de formación es algún nivel de educación obligatoria. Esta ventaja, conocida como prima de empleo de la FP, se situó en 12,4 puntos porcentuales en 2019 y aunque con ligeras fluctuaciones, se mantiene relativamente estable. En el caso de las mujeres, esta ventaja es mucho mayor y ascendía hasta los 18,2 puntos, mientras que en los hombres rozaba los 10 puntos. Esta inversión en educación es mucho más rentable para las mujeres quienes son aún más vulnerables en términos laborales cuando no cuentan con formación postobligatoria ya que su tasa de empleo se queda en el 42,1% frente al 60,6% de los hombres con bajo nivel educativo.
Evolución entre 2014 y 2019 de la prima de empleo de las personas de 20-34 años con titulación de FP Básica y FP Grado Medio frente a aquellas con un nivel educativo inferior, por sexo (puntos porcentuales)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP
10. La inserción laboral en la FP es ligeramente inferior en las mujeres y muy alta en las familias más masculinizadas.
Las tasas de afiliación a la Seguridad Social (alta laboral) de las personas tituladas en FP entre los cursos 2011-2012 y 2014-2015 a los cuatro años de finalizar los estudios indican una ventaja constante de los hombres que fluctúa entre 2 y 9 puntos porcentuales dependiendo del nivel de FP y la cohorte analizada. Las razones son variadas, pero una de las claves está en la familia profesional y el ciclo cursado, dadas las altas diferencias en afiliación por familias profesionales. Así, una alta inserción laboral en la FP puede ser una cuestión de hombres en el sentido de que las familias con más afiliación son las más “masculinizadas”, siendo el mejor ejemplo, la Fabricación mecánica, en la que solo el 5,8% de las personas matriculadas en el curso 2018-2019, eran mujeres. Los hombres que cursan ciclos de esta familia tienen tasas de afiliación sistemáticamente más altas frente al total de los hombres (entre 10 y 14 puntos). Las mujeres que la cursan casi siempre tienen tasas de afiliación muy superiores frente al total de las mujeres (entre 5 y 16 puntos), pero son sistemáticamente inferiores a las de los hombres de dicha familia profesional.
Evolución entre 2016 y 2019 de la tasa de afiliación a la Seguridad Social (alta laboral) del total de personas tituladas en FP Grado Medio y Grado Superior y de aquellas de la familia de Fabricación mecánica al cuarto año de finalizar los estudios, por sexo

Nota: Hace referencia a la afiliación del alumnado titulado cuatro años antes. La afiliación de la familia Fabricación mecánica por sexos aparece cuando los datos son representativos estadísticamente.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP y del MEFP-EducaBASE
Conclusiones
Las desigualdades entre hombres y mujeres tanto en el ámbito educativo como en el laboral son evidentes. Paradójicamente, entre las mujeres hay mayor nivel formativo y peores resultados en el mercado laboral por lo que surge la pregunta lógica ¿por qué? Está claro que existen múltiples barreras para la igualdad de oportunidades en el mercado laboral y que el acceso de las mujeres a este mercado está condicionado, en otras cosas, por las dificultades para la conciliación familiar y laboral, la mayor responsabilidad en los aspectos domésticos y en el cuidado de otras personas, los estereotipos de género con fuertes raíces culturales y sociales y la discriminación. Son diversas las estrategias que se deben implementar con el fin de reducir la brecha de género en estos ámbitos.
A pesar de que, en términos generales, las mujeres cuentan con mayor formación y peores resultados en el mercado laboral, parte de la solución sigue estando en la educación. En este sentido, es necesario impulsar la participación de la mujer en la FP. Aunque, el porcentaje de mujeres con bajo nivel educativo es menor que el de los hombres, este aún está en valores demasiado altos y supone una barrera más. Así, el impulso de las mujeres con bajo nivel educativo hacia las cualificaciones intermedias está en consonancia con las previsiones de Cedefop de una mayor demanda de estas cualificaciones en el corto y largo plazo, lo cual supondrá una ventaja para las mujeres con estudios de FP. Asimismo, la mayor participación en la FP facilitará a las mujeres contar con mejores resultados en el mercado laboral en términos de mejores tasas de actividad y ocupación y menores tasas de paro en comparación con el promedio de las mujeres y en especial, con aquellas cuya formación no excede la obligatoria. Un buen ejemplo de esto es la alta prima o ventaja de empleo de las mujeres con FP frente aquellas con cualificaciones inferiores.
Además de una mayor participación femenina en la FP, para la reducción de la brecha género se requiere la estimulación de las vocaciones científico-técnicas en las niñas y en las mujeres que les permitan acceder a mejores empleos. Tal y como se anticipaba en el primer número de FP Análisis y que el presente número acaba de confirmar, la presencia de las mujeres en la FP científico-técnica y, en general, en la FP más masculinizada es bastante baja y por el contrario, está altamente concentrada en familias que no son ni del ámbito STEM ni del ámbito industrial y, aunque también son necesarias, pueden estar funcionando como barreras para un mayor desarrollo personal y profesional femenino. Está claro que esto es solo parte de la solución dado que los prejuicios y las desigualdades frente a los hombres se mantienen en dichos ámbitos, pero quizás, en menor medida.
Autores
Juan Gamboa
Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad
Mikel Albizu
Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad
Mónica Moso
Caixabank - Dualiza
Antonio Mondaca
Caixabank - Dualiza
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