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Análisis monográficos

FP Análisis

Nº4 - Mayo de 2021

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El desempleo y la precariedad laboral juvenil son notablemente menores en los jóvenes con FP que en aquellos menos cualificados

Con motivo del mes del trabajo, desde el Observatorio de la FP se ha querido poner el foco en el FP Análisis de mayo en el desempleo juvenil en España. Aunque esta problemática se ha intensificado como consecuencia de la pandemia, tal y como indica un reciente informe de Bentolila y otros (2021) [1] la evolución de las condiciones laborales de los jóvenes durante los últimos treinta años ha padecido un deterioro paulatino. Esta situación se ha intensificado en los períodos de recesión sufridos desde entonces, no recuperándose posteriormente. El desempleo juvenil y las trayectorias profesionales erráticas asociadas al mismo generan enormes costes personales como la pérdida de ingresos, impacto negativo a medio/largo plazo en la vida laboral [2] o la frustración y desánimo ante el futuro. Los efectos sociales también son muy considerables, destacando entre ellos la fuga de talento, una menor participación en el sistema de cotizaciones, la dificultad para emanciparse y a la hora de tener descendencia, así como a acceder a hipotecas o préstamos bancarios, entre otros. Con todo ello, parece inevitable asociar el desempleo juvenil y la precariedad laboral a otros problemas que están afectando a España como el envejecimiento demográfico.

Introducción

Ante la tesitura provocada por el desempleo y precariedad juveniles, a menudo se invoca a la FP como posible vía de solución. Esto se puede sustentar en diversos motivos. En primer lugar, España presenta un mercado laboral donde la presencia de perfiles de cualificación intermedia es menor en comparación al resto de países europeos. Segundo, la elevada tasa de abandono educativo temprano que presenta (16% en 2020, la segunda más alta de Europa después de Malta). En tercer lugar, la estrecha conexión de la FP mantiene con el ámbito del trabajo así como su amplio alcance sociolaboral. Como se destacaba en el Informe 2020 del Observatorio de la FP , frente a otras alternativas formativas, la FP se imbrica con mayor naturalidad en el mercado laboral, ofreciendo modalidades de diferentes niveles: FP Básica, Certificados de profesionalidad, FP de Grado Medio y FP de Grado Superior y generando canales de comunicación directos con el tejido empresarial a través de las FCT (Formación en los Centros de Trabajo), FP Dual y FPE (Formación para el Empleo), entre otros.

Todo esto convierte al sistema de FP en idóneo a la hora de formar o recualificar a personas trabajadoras y así combatir problemáticas que afectan al mercado laboral español. La FP se entendería como un nivel formativo “bisagra” orientado a la práctica profesional que permitiría desarrollar trayectorias profesionales más consistentes y estables. Aun así, este análisis pocas veces se hace de forma pormenorizada. Por ello, es necesario precisar y mostrar el comportamiento de la FP en el mercado laboral teniendo en cuenta sus diferentes niveles y familias profesionales. Esto permitirá comprender las posibilidades que ofrece a la hora de mitigar el desempleo juvenil en España.

1. La tasa de desempleo juvenil en España (38,3%) es la más alta de la UE-27 y supera en más de 30 puntos a la alemana (7,5%), la más baja de los 27 Estados miembro

España presentó en 2020 la tasa de desempleo juvenil (15-24 años) más elevada de toda Europa (38,3%) la cual, además, aumentó 5,8 puntos respecto a 2019 (32,5%) debido a la pandemia. La tasa española supera la griega (35%) y está casi 9 puntos por encima de la italiana (29,4%), que se sitúa en tercer lugar. Por el contrario, la tasa en países como Austria, Alemania, Chequia y Países Bajos no supera el 10% de desempleo juvenil y la diferencia de España con respecto a estos países ronda los 30 puntos. Adicionalmente, la tasa de paro juvenil en España está casi 23 puntos por encima de la de la población general de 15-64 años (15,7%).

Tasas de desempleo de los jóvenes de 15-24 años en los países de la UE-27 (2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat.

2. El desempleo juvenil desciende con el nivel educativo y con la edad, y es notablemente menor en los jóvenes con FP que en aquellos con menos estudios

En España, aunque la tasa de desempleo desciende gradualmente en todos los niveles formativos según aumenta la edad, la tasa de salida (16-25 años) varía notablemente entre niveles formativos. Los niveles que mejor punto de partida presentan son los terciarios, tanto en su vertiente universitaria (26,3%) como en la de FP de Grado Superior (27,1%). Posteriormente encontramos a la FP de Grado Medio (33,1%), mejor ubicada que el Bachillerato (35,3%). Los niveles formativos más bajos presentan las tasas de desempleo más altas, es decir, los que no superan la educación Obligatoria (46,2%) y la FP Básica (54%). Este patrón no varía a lo largo de los tramos de edad, aunque sí ofrece algunos matices. Por ejemplo, aunque en el medio-largo plazo parece mejor contar con una FP Básica que contar sólo con algún nivel de estudios obligatorios, ambas categorías presentan unas tasas de desempleo muy elevadas. Los datos muestran que la FP, en términos de tasa de desempleo juvenil, muestra diferencias considerables entre sus tres niveles.

Tasas de desempleo juvenil, por tramo de edad y nivel educativo (2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE.
Nota: tasas calculadas como medias anuales de datos trimestrales [3].

3. Los jóvenes presentan elevadas tasas de temporalidad (50,2%) y parcialidad laboral (24%), aunque estos datos mejoran para aquellos con estudios de FP

La tasa de ocupación de los jóvenes de 16-30 años crece positivamente a medida que aumenta su nivel formativo. Por ejemplo, pasa del 25,5% de los jóvenes con algún nivel de educación obligatoria, al 61,9% de los jóvenes con FP de Grado Superior. Por otro lado, la tasa de temporalidad es muy elevada en todos los niveles formativos, superando siempre el 45%. A pesar de esto, la FP de Grado Superior (45,4%) y la FP de Grado Medio (47%) son los niveles que mejor resultado ofrecen. Por el contrario, la FP Básica ofrece el nivel de temporalidad más elevado de todas las categorías (75,9%).

La parcialidad afecta a casi un cuarto de la población asalariada. Sin embargo, tanto en la FP en general (21,6%), como en sus tres niveles, es menos elevada en comparación con el resto de niveles formativos no universitarios, donde destaca negativamente el Bachillerato (39%).

Tasa de ocupación, temporalidad y parcialidad de la población ocupada/asalariada de 16-30 años, por nivel educativo (2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos la EPA del INE.
Nota: tasas calculadas como medias anuales de datos trimestrales. Las tasas de temporalidad y de parcialidad se calculan sobre la población asalariada.
[4] Este dato ha de tomarse con cautela debido a cuestiones relacionadas con la representatividad.

4. El empleo no estándar, de menor calidad, que afecta a cerca del 40% de la población ocupada se dispara hasta el 60% en la población joven (16-30 años)

El empleo no estándar agrupa los empleos temporales, los empleos por cuenta propia y los empleos a jornada parcial, y constituye un indicador que permite dimensionar la calidad del empleo que desempeñan las personas ocupadas. En el caso de los jóvenes de 16-30 años, el 60% de la población ocupada tiene un empleo no estándar y confirma la precariedad que caracteriza al mercado laboral juvenil español. Sin embargo, el porcentaje de jóvenes con empleos no estándar varía por nivel formativo siendo la FP de Grado Superior la mejor posicionada con un 55%, seguida por la FP de Grado Medio y los Estudios Universitarios, ambos con un 58%. El nivel -Hasta la educación Obligatoria- (63%), Bachillerato (68%) y la FP Básica (75%) presentan tasas de empleo no estándar por encima de la media.

Porcentaje de personas ocupadas de 16-30 años con empleos no estándar, por nivel educativo (2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE.
Nota: porcentajes calculados como medias anuales de datos trimestrales.

5. Casi 1 de cada 4 personas de 26 a 30 años ni estudia ni trabaja

La tasa de ninis en el tramo de 26 a 30 años (24%) está 8 puntos por encima del tramo de 16 a 25 años (16%).Este hecho es llamativo porque, así como entre los 16 y 25 años es fácil asumir un cierto desconcierto a la hora de transitar de la etapa formativa a la laboral, a partir de los 26 años esta debería empezar a encauzarse.

En este rango de edad la tasa nini crece notablemente en los niveles formativos más bajos y es indicativa de itinerarios profesionales menos consistentes. Por ejemplo, en la población cuya máxima formación llega hasta la educación obligatoria alcanza el 40%. Con el aumento del nivel educativo las cifras cambian. La FP de Grado Medio presenta una tasa algo superior a la de Bachillerato (0,4 puntos) en el tramo de 26 a 30 años. La FP de Grado Superior presenta una tasa más alta que la de los estudios universitarios en el mismo rango de edad (4,8 puntos).

Porcentaje de la población joven que ni estudia ni trabaja, por nivel educativo y tramos de edad (2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE.
Nota: tasa calculada como medias anuales de datos trimestrales.

6. Los estudios profesionalizantes de grado medio (principalmente, la FP de Grado Medio) ofrecen una ventaja de 14 puntos en tasa de empleo frente a niveles formativos inferiores

La prima de empleo de las personas de 20 a 34 años mide la ventaja en el mercado laboral (diferencia en tasa de empleo) que supone contar con FP de Grado Medio, Básica u otros estudios profesionalizantes frente a contar con un nivel de estudios inferior, esto es, la primera etapa de educación secundaria y similar o menor cualificación. Dicha ventaja alcanzó los 14,3 puntos en 2020, aumentando frente a 2019, cuando era de 12,4 puntos. Además, esta es especialmente alta para las mujeres (situándose por encima de la media), ya que en su caso superaba los 20 puntos en 2020 y los 18 puntos en 2019.

Prima de empleo (en puntos porcentuales) de las personas con FP Básica y de Grado Medio de 20-34 años frente aquellas con menor nivel de cualificación en el mismo rango de edad (2019 – 2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la EPA del INE.
Nota: prima calculada como medias anuales de datos trimestrales.

7. Alrededor del 65% de los titulados en FP de Grado Medio y Grado Superior se encuentran afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años de finalizar el ciclo, presentando grandes diferencias entre familias profesionales

No todas las familias profesionales generan los mismos niveles de inserción laboral si nos atenemos a los datos de afiliación. La FP de Grado Superior ofrece, al cuarto año, mejores tasas de afiliación media a la Seguridad Social que la FP Grado Medio. Aun así, esto depende de manera directa de las familias profesionales en las que se analice. Las de carácter industrial (Fabricación Mecánica -81,8%-, Instalación y Mantenimiento -80,5%-, Transporte y mantenimiento de vehículos -75,3%-, Electricidad y electrónica -74%-, Química -73,3%, Energía y Agua -70,7% e Industrias Alimentarias -68,5%), así como Informática y Comunicaciones -76,6%, son las que mayor tasa de afiliación media presentan.

Por el contrario, las familias profesionales relacionadas con el sector servicios, en general, presentan una tasa de afiliación menor. Cabe señalar que, en algunos casos, la afiliación en familias profesionales de este sector es mayor en el caso de la FP de Grado Medio que de Grado Superior. Por ejemplo, en Sanidad (10 puntos superior) y en Hostelería y Turismo (1,7 puntos). Esta diferencia puede ofrecer pistas de hacia dónde dirigir orientación profesional para las personas jóvenes, u otros colectivos con dificultades de inserción, ya que los datos de matriculación indican que estas no son las familias profesionales con mayor número de estudiantes matriculados.

Tasa media de afiliación (alta laboral) de los titulados de FP Grado Superior y Grado Medio a los cuatro años de finalizar los estudios

Fuente: MEFP, tasa de afiliación (media) de la cohorte 2014-2015 al cuarto año de finalizar los estudios.
Nota: únicamente se presentan las familias profesionales con datos representativos a nivel estadístico.

8. La contratación para la formación y aprendizaje, una de las principales herramientas para la consolidación de la FP dual, desciende un 53,3% desde 2018

A menudo se alude a la formación en alternancia como herramienta para el tránsito de la etapa formativa a la etapa laboral efectiva. En este sentido, aunque la FP dual está en fase de crecimiento, todavía ofrece un amplio margen de desarrollo. Únicamente 26.340 de los 837.199 estudiantes matriculados en FP en el curso 2018-2019, lo estaban en modalidad dual.

Una de las herramientas que formaliza el aprendizaje en alternancia es el contrato de formación y aprendizaje, aunque no es obligatorio en todas las comunidades autónomas. La utilización de estos contratos creció desde 46.384 en 2016 hasta 52.803 en 2018, pero descendió ostensiblemente hasta 24.637 en 2020. Este tipo de contrato, utilizado en mayor medida en los certificados de profesionalidad, podría resultar eficaz a la hora de afrontar el desempleo juvenil o el abandono escolar temprano, pero de facto, su utilización cada vez es menor. Desde organismos como la CEOE se atribuye este bajo nivel de utilización a los requisitos exigidos para su ejecución y a las obligaciones que suponen para las empresas.

Evolución del número de contratos para la formación y el aprendizaje, por sexo (2016-2020)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del SEPE.

9. Aumenta la demanda de la FP en el mercado laboral y las oportunidades de inserción de quienes la cursan

El porcentaje de ofertas de empleo que demandaban personas con estudios de FP en 2019 creció 8,9 puntos con respecto a 2015, y su peso respecto al total de ofertas (38,8%) ya se equipara al de aquellas que demandan personas con estudios universitarios. La evolución de las ofertas de trabajo ratifica el crecimiento de las oportunidades laborales para la FP de Grado Medio, que han pasado de representar el 8,3% del total de las ofertas en 2015 al 15,3% en 2019. Por otro lado, las ofertas para la FP de Grado Superior en el mercado laboral se mantienen más estables, aunque siguieron representando casi 1 de cada 4 ofertas de empleo en el mercado laboral español en 2019. Estos datos muestran una tendencia al aumento de la demanda de la FP en el mercado laboral y las oportunidades de inserción laboral para los jóvenes que la cursan, aunque pueden existir variaciones importantes entre familias profesionales.

Porcentaje de ofertas de empleo que demandaban candidatos con estudios de FP, por nivel de estudios (2015-2019)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Observatorio de la FP e Informe Infoempleo-Adecco.

10. Alto potencial de los estudios de FP para la inserción de los jóvenes en los mercados laborales modernos

Las predicciones del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop) para España muestran cómo en 2030 se van a abrir 12 millones oportunidades de empleo, respecto a 2018. La mayoría lo harán por remplazo de personas que actualmente cuentan con un empleo y que dejarán de tenerlo, principalmente por su jubilación (85%). El resto lo harán por la expansión de ciertas actividades económicas (15%). Un total de 5,6 millones de las oportunidades de empleo (46%) serán para ocupaciones de cualificación alta, mientras que 4,4 millones (36%) serán para aquellas de media cualificación y sólo 2,1 millones (18%) serán para ocupaciones de baja cualificación. Asimismo, la mayoría de las oportunidades por expansión, 1,5 millones, se darán para los perfiles con un nivel de cualificación intermedio (donde se ubica la FP de Grado Medio) y alto (donde se ubica la FP de Grado Superior). Esto indica el alto potencial de los estudios de FP para la inserción laboral de los jóvenes en los próximos años. Las oportunidades de empleo en el nivel bajo de cualificación presentan una expansión negativa, elemento indicativo del declive que este tipo ocupaciones en los mercados laborales modernos.

Crecimiento del empleo en España en 2030 frente a 2020, por nivel de cualificación (miles de personas ocupadas)

Fuente: Cedefop – Skills Panorama.

Comentario final

En la actualidad, los procesos de transición de la etapa formativa a la laboral varían notablemente en los diferentes países de la UE-27. Desafortunadamente, España con un desempleo juvenil del 38,3% ocupa el peor puesto en este ranking, muy alejado de la situación de países como Alemania (7,5%), Chequia (8%) o los Países Bajos (9,1%). Además, el empleo al que se accede ofrece unos niveles de temporalidad y de parcialidad muy elevados. En esta tesitura, que de partida es muy negativa, los datos indican que la FP puede, efectivamente, actuar como palanca para mejorar la situación de los jóvenes en el mercado laboral, especialmente frente a niveles formativos inferiores. Aun así, no se puede tomar a la FP como una realidad homogénea ya que cada nivel de FP (Básica, Grado Medio y Grado Superior) y cada familia profesional y ciclo ofrece comportamientos diferenciados en términos de inserción en el mercado laboral.

Como norma general, se observa que la tasa de desempleo juvenil aumenta en la medida que desciende el nivel formativo. Esta es muy similar para los estudios universitarios y para la FP de Grado Superior (considerados ambos estudios terciarios). En el nivel intermedio, ocupado por el Bachillerato y por la FP de Grado Medio, es la FP la que presenta una tasa más baja. Finalmente, la tasa de desempleo para aquellos estudios de menor nivel crece notablemente. Esto indica que actualmente, el logro de, al menos, la educación secundaria superior se ha convertido en un requisito mínimo para acceder al empleo con ciertas garantías. Las previsiones calculadas por Cedefop refrendan lo anterior ya que indican que la demanda de ocupaciones con cualificación intermedia y alta crecerá en mayor medida que aquellas con cualificación baja. Otro elemento que refuerza el argumento es que en España, las ofertas de trabajo que buscan perfiles con FP de Grado Medio han crecido 7 puntos desde 2015, mientras que en el caso de la FP de Grado Superior supusieron 1 de cada 4 ofertas en 2019. En este punto es necesario resaltar que, debido a la falta de datos, el presente análisis se ha centrado en la inserción y que no cuenta con elementos para conocer cuáles son las condiciones laborales, las posibilidades de desarrollo profesional y las perspectivas del mercado laboral a medio-largo plazo para las ocupaciones técnicas. En mercados laborales como el español, con altos niveles de temporalidad, tan importante es la inserción como conocer la consistencia de las trayectorias profesionales de dichas inserciones.

A su vez, es necesario destacar que no todas las familias profesionales de la FP se comportan de manera similar en el mercado laboral y así lo muestra la tasa de afiliación. La FP ofrece mejores resultados para aquellas familias profesionales asociadas al sector industrial que a las asociadas al sector servicios, con la excepción de Informática y comunicaciones. Esto supone un reto para la adaptación del sistema de FP en un contexto en el que el modelo económico imperante cada vez ofrece más oportunidades de empleo en el sector servicios.

En este sentido, es relevante resaltar que durante los últimos años se ha evidenciado que los países con sistemas de formación profesional de alto rendimiento son muy eficaces a la hora de integrar a los alumnos en el mercado laboral y abrir vías de aprendizaje y crecimiento personal. Una forma de hacerlo es mejorar el aprendizaje basado en el trabajo y reforzar los vínculos con el sector privado. En contraste con el aprendizaje exclusivamente escolar, los programas que combinan de escuela y trabajo proporcionan al alumnado una comprensión única del lugar de trabajo. En España, aunque los modelos formativos en alternancia están en fase de desarrollo, todavía ofrecen mucho margen de crecimiento. Un ejemplo de esto es el declive de los últimos años en la utilización de los contratos de formación y aprendizaje. Esto manifiesta que se ha prestar cada vez más atención a la forma de impartir la FP. Esta debe adecuarse a las necesidades de los mercados laborales y las estructuras económica del entorno cercano (regionales, subregionales y locales), que cambian y evolucionan dinámicamente, sin perder de vista que el principal foco tiene que estar puesto en la educación y formación de los jóvenes. A su vez, es necesario apostar por una FP de calidad e innovadora pedagógicamente que impulse el aprendizaje por retos, el desarrollo de cursos de especialización o la modularización formativa, entre otros.

Finalmente, es necesario recalcar que la FP es un factor más para combatir un problema de la magnitud que tiene el desempleo juvenil en España. Se necesitan intervenciones desde distintas perspectivas, como la regulatoria, la socio cultural y la empresarial.

Notas

[1] Bentolila, S., Felgueroso, F., Jansen, M., & Jimeno, J. F. (2021). Lost in Recession: Youth Employment and Earnings in Spain. Estudios sobre la Economía Española – 2021/12. FEDEA. 

[2] Se produce el efecto cicatriz (scarring effect) que explica como los episodios de desempleo juvenil tiende a aumentar la probabilidad de que esté desempleada en el futuro y de que tenga unos ingresos potenciales más bajos que los que tendría en caso contrario.

[3] Los datos de la FP Básica para los tramos de edad de 26 a 30 años y de 31 a 35 años han de tomarse con cautela debido a cuestiones relacionadas con la representatividad.


Autores

Mikel Albizu
Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

Juan Gamboa
Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

Mónica Moso
Caixabank - Dualiza

Antonio Mondaca
Caixabank - Dualiza

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